sexy como siempre

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lo mejor del sexo!..

jueves, 26 de noviembre de 2015

las tangas que me pusieron existante...


El relato que voy a hacerles, es completamente veraz. Había comenzado una relación con Paula. Una hermosa mujer de 37 años, pero que aparentaba muchos menos. Ella tenía 3 hijos. Dos varones de 20 y 18 y la Joyita de la Casa, una Hermosísima adolescente de 17 años. Los chicos tenían una vida llena de actividades y los fines de semana, se iban a pasarlos con el padre. Era ahí donde la casa quedaba para nosotros solos y podíamos dar rienda suelta a todas nuestras fantasías. Paula había tenido una sóla pareja, su marido. Quería recuperar el tiempo de pasión perdido, Y estaba empezando a experimentar cosas que tenía dormidas y que siempre le habían inquietado. El simple hecho de masturbarse, era para ella un mundo nuevo.

Un Viernes, Ceci, la hija, decidió no irse con su papá porque tenía una fiesta del colegio y a las 12 la pasarían a buscar. Se quedó en la casa, y habíamos decidido cenar juntos. Mientras Paula preparaba la comida, Ceci avisó que se iba a bañar. Cuando ella se metió al baño, me dirigí a la cocina. Paula me vio la intención, y se sacó el delantal, desabrocho su pantalón, y lo dejó caer al piso. Comenzamos a besarnos y tocarnos. Ella me dio la espalda, y corrió su tanga invitándome a la penetración. Bajé por un segundo, y puse mi boca en su vulva, comprobando que estaba chorreando. Ella dio un grito de placer y se tapó la boca, como acordándose de que no estábamos solos. Me erguí y comencé a penetrarla fuertemente. Ella se inclinó sobre la mesada, dejándome más a la vista su hermoso culo. Ella estaba fuera de sí. Me pidió que la cogiera con más fuerza. De repente, escuchamos la puerta del baño abrirse, y rápidamente, nos vestimos. Yo saqué mi polo fuera del pantalón para tratar de esconder mi terrible erección, y me senté en la sala. Cecilia volvió cecándose el hermoso cabello rubio, lleno de rulos.

-¿Y? Comemos?-dijo-

-Sí, si puedes, pon la mesa-contestó Paula.

Yo estaba sentado y tardé en reponerme. -Voy al baño. -dije-

Mi intención era lavarme porque estaba todo mojado. Cuando entré al baño, encontré el pantalón que se había sacado Ceci, y enrollada dentro, su tanga de algodón. Era rosa, con dibujitos, de ésas que usan las niñas más pequeñas. No me pude contener. La levanté del suelo, y mi verga comenzó otra vez a bombear sangre y latir. La desenrollé, y pude ver la zona que rozaba su conchita, toda mojada. Y en la parte de la cola, una franjita de color marroncito claro. No lo dudé. Me la llevé a la nariz, y comencé a olerla. Casi muero de placer. Era un perfume maravilloso. La conchita olía a mujer. Comencé a masturbarme. No podía parar de oler. Estaba agitado. De repente, Cecilia me golpea la puerta. -está la comida- dijo.

Volví a dejar todo como lo encontré. Cuando salgo del baño, Ceci entra casi chocándome, y la veo salir hacia su habitación con la ropa sucia.

Durante la cena, mi mente no paraba de pensar en cómo recuperar la Tanga. Y en dónde ella la habría guardado.

Terminamos de cenar, y vinieron por ella. Comenzamos a lavar los platos, y a hacernos unos mimos, pero mi mente sólo pensaba en una cosa. El hermoso perfume que había descubierto y que me había obsesionado tanto.

Terminamos de ordenar todo, y le sugerí a Paula que fuese a tomar un baño. Ella sin sospechar nada, me dijo que sí. La cocina la había hecho transpirar. Se metió en baño, dejando la puerta abierta, en clara invitación a que yo la sorprendiese. Era una práctica natural. Solíamos jugar a que yo entraba a la ducha y simulaba una violación. A ella la excitaba muchísimo eso. Mi intención era otra. Inmediatamente me metí en la habitación de Ceci. Y comencé una busca desesperada de la prenda. Abrí su placard, revisé uno a uno sus cajones, y de repente, se me da por mirar debajo de la cama. No podía creer lo que veía. Había no menos de 5 tanguitas sucias, escondidas bajo la cama. Las tomé todas, tratando de recordar dónde estaban ´para poder dejarlas luego en su sitio. Comencé a olerlas una a una, profundamente. Algunas estaban más sucias que otras, algunas tenían mucho más perfume en la parte de la cola. Me bajé los pantalones, yo estaba empalmado. Comencé a masturbarme como loco. De repente, una voz detrás de mí, me dice

-No vienes a ducharte?- era Paula.

Cuando giro, me Mira la mano, y nota mi verga dura, y ve las tanguitas sobre la cama.

-¿QUÉ ESTÁS HACIENDO??-

Mi cara, la debe haber asustado. Yo no sabía que hacer ante el hecho consumado. Bajé la mirada y empecé a ensayar unas disculpas. Ella se acercó, me sacó la braga de la mano, y la llevó a su nariz.

-¿Haz visto cómo las ensucia ésta Guarra???- dijo.

Yo no podía creerlo. Ella estaba aceptando, blanqueando mi dudoso accionar.

-Tráelas. Ven para el Baño- dijo.

Accedí, con una felicidad insospechada. Cuando entramos al baño, me puso una braga en la nariz, mientras me besaba locamente. Su nariz rozaba la braga también, y ella aspiraba fuertemente, tratando de oler más y más fuerte.

Se agachó, y comenzó a Chupármela. No cabía en mí tanto placer.

Ella se incorporó, y me dijo: -Nunca se te puso tan dura- me encanta así.

-Cogeme, cogeme fuerte.

Sin despegar la tanga de mi nariz, comencé a cojerla lo mas fuerte que pude. En menos de 2 minutos, me vino ésa hermosa sensación de eyacular.

-No Pares, dijo ella- Voy a acabarte, sigue, por favor.

Acabamos Juntos. Fue el polvo mas bizarro y hermoso de mi vida.

Nos abrazamos, y ella me dice:

-Chanchito, ¿Cuánto hace que vienes robándole sus tangas?-

No vas a creerme, pero es la primera vez.

-¿Sí? ¿Debo creerte?

Te juro! se dio de casualidad.

-OK. Me convenciste. Y dime, te gustaría que te las guarde?

No podía creer tanta comprensión, tanto amor de ella hacia mí. La abracé fuerte, y la besé. ¿Harías eso por mí,?-dije

-Haría eso y mucho más por ti. Sabes cuánto te amo-dijo.

La verdad, es que me dio mucho morbo que me hayas dejado disfrutar de eso. Te agradezco tanto.

A partir de ése día, en cada encuentro nuestro, la previa se desarrollaba oliendo ambos, las tangas usadas de Ceci. Más adelante, ella accedió a robarse tangas de sus amigas, y fundamentalmente de su hermana. Jugábamos y nos excitaba pensar porque y por quién se habrían mojado tanto.

domingo, 19 de julio de 2015

venturinas sexuales de una esposa liberal.

Nicole me dio, morbosa, un beso en los labios. Estaba igual de preciosa que el día que la conocí. Rubia, el pelo corto , con unos enormes ojos azules, nariz recta, boca de labios sensuales, delgada pero con un par de lolas de las que hacen que la gente se quede extasiada mirándolas. Una remera azul cielo, unos jeans negros y unas sandalias negras de taco alto era su vestimenta.

- Ha pasado un montón de tiempo. Quedamos en vernos...y algo más,... pero no me llamaron. Así que cuando tu marido me propuso este trabajo y me preguntó por otra chica, yo le dije que por qué vos no jugabas ese rol de putita de lujo. La verdad es que me apetecía verte.-
Estábamos en la confitería del hotel Sheraton con un cortado cada una , teníamos por delante tres días escasos para estar juntas y vivir una divertida , sexy y perversa aventura que sólo al malvado de mi marido se le podía haber ocurrido y también sólo una esposa como yo habría aceptado.
Cuando conocimos a Nicole pensamos en hacer un trío con ella, pero la vida se complicó. Vinieron mis padres, luego los de mi marido, la llamamos, estaba de viaje, viajamos nosotros, me lié con una vecina peruana, ( a mi me marido no le gustaba , decía que era muy machista y un poco tonta, tenía razón) me quedé embarazada, nació la niña, luego apareció Vero mi vecina, mi amiga, mi amante. En fin que en cuatro años no habíamos vuelto a vernos y teníamos una cuenta pendiente.
-Mi marido ha dicho que volverán a media tarde , son las doce, qué querés que hagamos.- pregunté , al fin y al cabo la prostituta profesional era ella.
- Nada de lo que estás pensando... para eso habrá tiempo. Lo mejor es que subas tu maleta a mi habitación, vemos lo que has traído por si necesitas algo y hay que comprarlo. Después nos ponemos los bikinis y a la pileta, una ensaladita y a esperar a los machos. Ayer, a la noche, le dije a Joe , que vos eras una amiga mía que te ocuparías de Lalo y que vendrías hoy. Que Lalo tenía que dormir con su “jermu” antes de salir de viaje. Por eso lo normal es que dejes el maletín en nuestro cuarto.-
- Vos mandas...¿ cómo es Joe?.-
- Pues un tipo de unos cincuenta, ni feo ni guapo, cubano de Miami, habla bien español y poco más....Porque ayer , venía derrotado, y después de la cena , sólo me pidió que le hiciera una mamada. La tiene gorda. Hoy , tu marido ha venido con el alba , y se han ido. Esto es una aventura para vos,... para mí un trabajo, que espero sea divertido y lo pasemos bien. Así que abre tu mente y vamos a ver que has traído y luego a darnos un chapuzón.-
Subimos al cuarto de ella y el tal Joe, yo había llevado una maleta de las que puedes llevar contigo del avión. La abrí, Nicole miró lo que contenía.
Una pollera azul con vuelo, ocho dedos por encima de la rodilla, dos blusas una de lino negra y otra de seda blanca, un vestido corto, rosa con flores rojas estampadas que se anuda en el cuello y deja la espalda desnuda y que no necesita plancha. Tres tangas blanca, negra y color carne con corpiños de aro y calados a juego, dos bikinis , uno blanco, otro negro, que se podían usar como ropa interior. Unas sandalias de taco bajo, por si había que andar y unas medias negras de red que se fijan al muslo. Un lápiz de labios, rímel para las pestañas, dos aros grandes de plata y nada más.
- Lo demás lo pone el hotel, peines , cepillos de dientes. Creo que con esto y con lo que llevo puesto, ( llevaba un jean negro y una remera rosa) , me da para estos días hacer mi papel de....-
- De puta, no te cortes. Vienes a trabajar de puta, aunque sea con tu marido. A lo mejor tenemos que comprar algo, en función de como se de la cosa. Anda, vamos a ponernos el bikini para ir a la pileta.-
Nicole empezó a desnudarse, yo la imité, llevábamos el mismo número de prendas, remera, corpiño, jeans, tanga , así que nos quedamos como Dios nos trajo al mundo a la vez.
Había un espejo grande, vi nuestros cuerpos reflejados en él y no pude menos que decir:
-Nicole, ¿no crees que no tengo ni edad ni cuerpo para ese rol?. Tengo 38 años y dos hijos.-
-¡Que falsa sos!. Estás muy bien, pero que muy bien, tienes buenas lolas, no tenés tripa, la cola levantada, vamos te das un aire a la Hayek, que dicho sea de paso es mayor que vos. Estás suculenta.-
-Como dice mi marido, ahora me he puesto voluptuosa, que es como decir gorda y encima soy bajita. Vos si que estás preciosa, pareces la Stone de joven.-
- Elena, no te preocupes , que además vas a estar con tu marido...o.. ¿es que esperas otra cosa? . A mi , tu chico me encanta. Así que si querés vicio , vicio tendrás. Pero estas muy linda, apetecible.-
- No es eso, es que me da vergüenza hacer un mal papel a tu lado. Vos sos un monumento.-
A todas nos pasa que cuando estamos con otra mujer, nos comparamos y si es mucho más hermosa, pues nos acompleja, eso me pasaba a mí.
Un fondo económico quería comprar un edificio que la empresa de mi marido tenía en construcción. El venderlo de una tacada era una operación muy buena. Al enviado del fondo le gustaban las putas, y le había pedido a mi marido una, así él había vuelto a contactar con Nicole. Pero el tipo sostenía que era imposible negociar si él cogía y el que negociaba con él iba de puro, que también tenía que viajar con otra gata. Y ahí entraba yo, como la putita contratada para mi marido.
Había algo más, Lalo y yo, llevábamos una temporada sólo cogiendo, sin los múltiples juegos a los que él me había habituado y que me encantan. Mientras nos poníamos el bikini y bajábamos a la pileta pensé que toda aquella aventura tenía que ver con un juego erótico que nos iba a permitir reverdecer nuestra pasión.
Nicole y yo almorzamos, tomamos el sol y nos bañamos. A medida que pasaba el tiempo me iba encontrando más segura. No era una jovencita pero viendo cómo me miraban los hombres que estaban en la pileta, podía hacer mi papel de puta fina.
Avisaron a Nicole, fuimos a la habitación, allá nos esperaban Joe y mi marido.
Nicole me presentó . Joe me estudió como un tratante al ganado que va a comprar y me dio un beso en la mejilla, aprovechando para ponerme las manos en la cintura y apretarme contra él, después las manos bajaron a mi cola, apenas cubierta por el bikini.
-Es una mujer muy bien armada.-
Mi marido miraba divertido, me separó del americano y me besó, casi en la boca. Recorrió con el índice el camino de mi ombligo a mis senos, bordeando el top. Un escalofrío me recorrió, mis pezones se pusieron duros, ese jugar a que no nos conocíamos y que había pagado por mí, para hacer lo que quisiera conmigo, me estaba excitando, así que me pegué a él y le comí la boca.
-Creo que tienes razón, es una gata muy caliente. Gracias , Nicole, por traerme esta joyita. Joe, son las seis , quedamos abajo a las ocho y media para ir a cenar y ver un espectáculo de tango. Creo que voy a aprovechar que esta nena está pidiendo guerra. -
Mi marido agarró mi maleta, me tomó por la cintura y salió camino de su habitación. Estaba enfrente de la del americano. Yo estaba empapada de lujuria. Abrió y como si fuera un paso de baile me hizo girar hacia la cama. Yo me tumbé, antes que él se acercara , ya me había bajado la bombacha de la malla.
-Por favor, fóllame.-
Necesitaba que me poseyera. No se hizo rogar, estaba tan caliente como yo. Se había abierto la bragueta y la polla asomaba poderosa. Tiró de mí de modo que sólo me quedó la espalda en la cama, me agarró por los tobillos, me abrió y entró en mi. Su verga se deslizó en mi vagina húmeda y sentí contra mis labios púbicos la tela de sus pantalones. No se preocupó de mi placer, sólo del suyo en un mete y saca salvaje, pero no hacía falta, porque yo apenas necesitaba que me follara un poco, me había ido poniendo cachonda durante todo el día, antes de que él acabara yo ya me había venido. Mi marido estalló apenas unos segundas tras de mí. Nos quedamos abrazados.
-Elena, ¿ cómo estás? . ¿ te atreves a seguir?-
-Si, cariño. Creo que esta aventura nos viene bien. Nos va a poner las pilas , a unirnos más...-
-A darme cuenta que tengo una putita en casa, no sólo a una madre maravillosa y una esposa de comerla.-
-Bobo.. hablando de madre. Vamos a llamar a casa para ver como están los niños, aunque seguro que mis padres dicen que estupendo.
Llamamos como si estuviéramos en Uruguay, donde íbamos a ir el día siguiente. La casa estaba en orden.
La boca de mi marido iba recorriendo mi vientre hasta llegar al top del bikini, lo soltó dejando mis senos al aire, sus dientes me mordisquearon los pezones. Mi mano bajó hasta el clítoris, me empecé a masturbar. Quería hacerme una paja, y que Lalo me viera, que se diera cuenta que en el juego de los próximos días su mujer iba a ser una fiera de sexualidad.
- Me encanta ver como te pajeas. Eres una putita que sabe lo que me gusta .-
El me imitó tocándose la pija que volvió ponerse dura.
- Chúpamela. -
Le obedecí sin dejar de masturbarme, él me agarró la cabeza para que llevara el ritmo salvaje que deseaba. Mi orgasmo llegó, y entonces le agarré la polla y le masturbé al tiempo que se la mamaba.
Me llenó la boca con su semen y me tiró de los pelos para que le besara y poder saborear su propia leche.
Nos quedamos un rato abrazados. Había sido muy rápido pero intenso. Le miré los pantalones abiertos y me reí.
-Ya te puedes cambiar y en Uruguay llevarlos al tinte , están perdidos de babas y flujos. -
Se desnudó, mientras yo abría la cama, luego nos juntamos mimosos. El tiempo pasó sin darnos cuenta, faltaba media hora para la cita cuando corrí a la ducha , me lavé , cuando salí a secarme el pelo entró Lalo.
- Tienes la ropa encima de la cama.-
En verano llevo el pelo a lo paje, apenas tres dedos bajo las orejas, como es liso, no tengo problema para peinarme. Me di rimel en las pestañas, me pinté los labios y me puse los aros, desnuda me acerqué a la cama para vestirme. Cuando vi la ropa, me di cuenta que mi marido quería seguir con el juego. El corpiño de aros, color carne y transparente, la tanga del mismo color, la pollera azul marino y que al sentarme muestro mas medio muslo, en cuanto me cruzo las piernasy la blusa blanca, semitransparente, que se me ciñe como un guante, remarcando mis curvas.
Cuando me vestí , con las sandalias de taco alto, me dí cuenta que era una bomba, bajita , pero mortal de pura sexualidad.
Mi marido iba en vaqueros como dice él, camisa azul cielo y el saco gris del ambos que llevaba antes del polvo salvaje.
Bajamos al bar, Nicole y Joe nos esperaban. Ella con un vestido camisero corto, semiabierto, que dejaba ver sus piernas y el canal de los senos. Joe iba de traje negro y camisa blanca . Estaban tomando un güisqui. Ella me besó en la boca, al igual que a Lalo, Joe no se quedó atrás y también me besó aprovechando para tocarme la cola. Acabaron su copa mientras mi marido iba a ver si estaba listo el remise que nos iba a llevar a Señor Tango, un lugar para turistas que quieren ver un espectáculo típico argentino.
Mi marido se sentó adelante y el americano entre nosotras dos. Nos pasó los brazos por el hombro, de modo que las manos cayeran sobre nuestros pechos. Sus dedos en la oscuridad del coche buscaron mi pezón derecho, y lo apretó tomando posesión como si fuera de su propiedad. Nicole me miró, recordándome que yo era un puta, así que no podía decir nada. Yo no pensaba protestar, es más me encantaba el rol que estaba jugando.
Cuando llegamos , al bajar, Joe le dijo a mi marido:
- Tu nena tiene unas tetas fabulosas.-
Lalo sonrió y me tomó del brazo, yo me recosté sobre él para que notara mi cuerpo que ya estaba pidiendo guerra. La mesa estaba cerca del escenario, nos sentamos y enseguida nos sirvieron champagne.
- Porque disfrutemos en los negocios , tanto como con nuestras gatitas.-
Dijo mi marido al brindar. Sabe ponerme cachonda, a mi lo de gatita me pone, saca la putilla que hay en mí.
Nicole aclaró agarrando mi mano sobre la mesa:
-Acá a las chicas como nosotras se las suele llamar gatas.-
Pensé en mi apodo literario y sonreí, Joe lo tomó como una invitación y me puso la mano encima de la pierna,me subió un poco la pollera hasta que me tocó arriba del muslo. La tenía cálida, seca, no pude evitar que me gustara y me excitara. Mi marido se dio cuenta y le imitó con la pierna desnuda de mi compañera.
Lalo ordenó la cena sin preguntarnos, ya sabía lo que le gustaba a su cliente. Mientras comíamos y bebíamos empezó el show, estábamos en silencio, con muy baja luz. De vez en cuando las manos desaparecían bajo la mesa. Mi compañera se había centrado en su cliente, tocándole y haciendo que la tocara. Lalo me agarró la mano y me la puso encima de su verga y metió la suya entre mis muslos. La comida, el vino, la música y el tocamiento iban a la vez. Nos estábamos poniendo más y más calientes.
Joe sacó dos píldoras, se metió una en la boca , bebió un trago y le dio otra a mi marido que le imitó.
- No es viagra, es una pastilla que te la pone como un caballo.- dijo en voz muy baja. A mi me hizo gracia la expresión, y me hizo recordar, cuando era poco más que una niña, como me excitaba ver cuando los caballos cubrían a las yeguas, en el campo de mis tíos.
Acabó el show, dada la mesa que teníamos, y que nosotras destacábamos, los artistas nos sacaron a bailar. Yo no soy buena en el tango , me di cuenta que Nicole sí, y cosa curiosa también el americano, mi marido es como yo poco dotado para la danza. El bailar para él es un principio de meter mano.
Yo estaba deseando volver al hotel y destrozar a mi chico, pero nuestros compañeros eran bailones y se pegaron unas piezas en la pista.
Mientras mi marido pagaba, su cliente quiso saber cuanto costaba, Nicole me obligó a salir a la pista, sólo quería dar el espectáculo de dos mujeres en el tango que es algo terriblemente erótico. Ella me tenía que llevar. Mientras me besuqueaba la oreja me susurró:
- Elena, vos has nacido para esto. Tenés un cuerpo y unas ganas de puta aficionada que asusta.-
Al separarnos fui yo la que le di un pico en los labios.
Nos esperaba el remise. Mi marido adelante, atrás entró Nicole, luego yo que quedé como una loncha de jamón en un sandwich, con Joe a mi izquierda. Apenas arrancó el coche, mi compañera se recostó en mí y me agarró la mano llevándola a su entrepierna, tenía el tanga empapado. Pero antes de que me diera cuenta el americano entró en acción. Tomó mi mano libre y la puso sobre su bragueta, casi doy un brinco al sentir la dureza de la tranca y al tiempo me metió la mano entre los muslos tocando mi sexo a través de la mojada telita del tanga.
El viaje fue un infierno de placer, yo pajeaba, ellos me pajeaban, y yo cada vez más caliente, a punto de estallar. Justo en el cruce de la 9 de julio y Libertador, los dedos de Joe retiraron un poco mi tanga buscando mi cueva que rezumaba pasión. Yo le imité metiendo dos dedos en la concha de Nicole. Los sacamos al girar en Retiro para entrar en la rampa del hotel. Lamí los dedos saboreando la intimidad de mi compañera , al tiempo que el americano hacia lo mismo.
Bajamos, mi marido lo citó para la mañana siguiente para poder ir Aeroparque, me tomó de la mano, y subimos a nuestro piso. Yo estaba deseando coger, estaba totalmente cachonda, necesitaba que me la clavara.
Nicole se soltó de Joe, que la llevaba del hombro y vino hacia nosotros que estábamos junto a la puerta de la habitación, me dio un pico en los labios y BESÓ a mi marido. Lo he puesto con mayúsculas porque fue un devorarle, con los ojos cerrados, empotrada a él, metiendo su muslo entre las piernas de Lalo , para restregar bien su polla. Mi chico me miró con morbo, supe lo que quería.
El americano tiró de mí para besarme, y yo me dejé hacer, pegada a él, mi lengua buscó la suya en un morreo profundo, mis tetas se incrustaban en su pecho, sus manos apretaron mis nalgas haciendo que nuestras pelvis entraran en contacto, yo me movía sintiendo la dureza de su verga contra mí. Estaba con los ojos cerrados, sabiendo que mi marido me miraba y se estaba poniendo a mil.
Ellos nos separaron para poder ir cada pareja a su habitación, al hacerlo y cuando todavía estaba a su alcance Joe me dio un azote fuerte en el culo diciendo:
- Futuro socio , ¡menuda hembra te llevas.! -
Apenas entramos nos besamos con una pasión morbosa que hacía tiempo no vivíamos.
- Por favor, cogeme bien cogida.-
- Nena, es lo que estoy pensando y además no sabes cómo la tengo, esa pastilla te la pone como un caballo.-
- Sabes que yo soy tu yegua.-
Nos separamos mirándonos con hambre. Él se quitó el saco, yo la pollera, él la camisa, el pantalón y los mocasines mientras yo me quitaba la blusa. El calzoncillo era una tienda de campaña, sonreí viendo su enorme erección. Me solté el corpiño, y moví los hombros para que mis lolas entraran en oscilación. Tenía los pezones duros y grandes, estaba empapada, él se quitó los calcetines sin dejar de mirarme y relamiéndose los labios con aire de sátiro.
Y al tiempo fueron al suelo tanga y calzoncillo.
Uauuu, tenía la polla dura, hermosa, dispuesta a la batalla , le guiñé un ojo, y me fui simulando un trote hacia la cama, me puse en cuatro e imité un relincho.
- Tu yegua te espera.-
No tuve que esperar, se paró tras de mí , apoyó el glande en la puerta de mi vulva y entró de un golpe. Yo estaba tan mojada que el ariete se deslizó con toda facilidad hasta el fondo, Sentí el golpe de sus huevos contra mi carne ardorosa.
Me agarró por la cintura y empezó a clavarme su estaca una y otra vez, me movía llevando un rimo despiadado, casi la sacaba y luego la metía hasta lo más profundo de mi sexo.
Yo estaba cachonda perdida y no necesité mucho de aquel mete y saca para entrar en el camino del orgasmo que me llegó como un torrente.
- Gatita, ¡cómo estabas de caliente!. Se ve que te va el papel de putilla.-
- Me va porque a ti te excita , te gusta ver como es de golfa tu mujer.-
La tenía dentro, llenándome, habíamos parado. Había descargado su leche dos veces en la tarde , así que le iba a costar volver a soltar su semen, pero aquella pastilla milagrosa se la había dejado como una piedra y decidí aprovecharla a tope.
Moví el culete para que se diera cuenta que su nena quería más.
- Tu potra necesita su macho. ¡Dame más!, mi vida.-
Me dio un par de azotes , no fuertes pero sí sonoros, y fueron como la señal de salida en mi carrera. Fui yo la que empezó a ir a delante y atrás haciendo que la viga de carne dura me recorriera la vagina llenándome de placer. Lalo estaba quieto, era yo la que estaba cogiendo como una bestia lujuriosa.
Mi marido comenzó a darme nalgadas al ritmo de mis acometidas, como a una yegua para animarla al galope. Yo cada vez iba más deprisa, volvía a estar avanzando hacia otra explosión de lujuria.
- ¡ Cómo gusta! ¡ Qué lindo!....aaaayyyy....ay...ay...ayyy ay..ay.-
- ¡Hostias ! Esa pastilla es como un milagro....¡Qué pedazo de yegua eres!...Te vas a volver a correr...¿Verdad, nenita?-
- Siiii....estoy empezaaaando.-
Mi marido con la polla hasta dentro se movió en cortos empujones que hacían que su cipote llegara al fondo de mí. Y volví a venirme y él con la tranca dura.
Yo no podía más, me di cuenta que el pucho me impedía seguir corriendo aquella carrera de sexo. Así que salí de mi macho, me paré frente a el y lo besé.
- Tumbate y deja que tu mujer te ordeñe.-
La polla de Lalo estaba mojada de mis flujos y apuntaba al cielo, la agarré por el glande y empecé a masturbarle con rapidez , quería que soltara toda la leche que le quedaba. Era un acto higiénico, que buscaba descargar su tensión, evitar que tuviera un dolor de testículos de puro calentón.
Mi arriba y abajo era fácil, la mano deslizaba con suavidad por su verga lubricada, y yo de nuevo me estaba excitando, aquella paja me ponía, así que con la derecha se la meneé y con la izquierda me dediqué a hacerme un dedo, el índice en mi clítoris.
- Elena , me voy a correr.-
Me la puse en la boca, para beberme su semen y aceleré mi paja, no quería acabar mucho más tarde que él.
- YA, ¡Dios que gusto!-
Su leche me llenó la boca, mi marido me tiró del pelo para que mis labios acudieron a los suyos. mientras me besaba , yo seguía tocándome hasta que me estremecí en la acabar del placer.
- Nena, estos días van a ser pletóricos....pero mañana salimos del hotel a las siete y media, y son casi las dos.-
- Las maletas están hechas, y creo que con todo lo que hemos cogido nos vamos a dormir en un tris tras.-
Y lo hicimos. Por la mañana , nos duchamos a la carrera, nos vestimos y salimos camino del automóvil que nos llevaría al aeropuerto. Facturamos las maletas de Lalo, Joe y Nicole, la mía era pequeña y no era necesario hacerlo, y con las tarjetas de embarque en la mano, nos tomamos unos café con leche y unas medias lunas.
Embarcamos, los dos hombres juntos hablando de trabajo, nosotras medio dormidas, apoyadas la una en la otra.
Mientras recogíamos el equipaje , mi marido buscó el coche que nos esperaba en el que metimos las maletas y fuimos hasta el hotel: otro Sheraton, Nos acompañaron a la recepción , pidieron las llaves y nos dieron unos besos de despedida.
- Chicas , nosotros estaremos liados hasta tarde. Os dejaremos un aviso donde cenamos, creo que en el Mercado del Puerto. - nos dijo mi marido, andando hacia la salida.
- Tengan unos dólares por si quieren comprar algo. - Y nos dio 200 dólares a cada una, al tiempo que añadía .- Si quieren, deshagan las maletas.-
La mujer de la recepción nos dio las llaves y nos preguntó si queríamos que nos subieran el equipaje, dijimos que sí y yo añadí que me mandaran yerba, un termo con agua , estaba segura que mi marido había traído el mate.
Llegamos a las habitaciones, se veía el río, estaban juntas, había una puerta cerrada de comunicación entre ellas.
Nos vemos en un rato. Necesito tomar mate y hacer de cuerpo...con las prisas no he evacuado por la mañana.-
Elena, no te hagas la fina, que vas a hacer es cagar y el mate ayuda. Luego vemos qué hacemos...pero te quiero decir una cosa..Joe quiere garchar contigo, por eso te ha dado el dinero, marcando el territorio. Cuando estés lista , me vienes , dejo la puerta de comunicación abierta.-

martes, 9 de junio de 2015

de las revistas porno a la realidad solo fantasías...



Empecé a ver películas porno cuando aún no me había iniciado en el sexo. Comencé a masturbarme a temprana edad, pero no fue hasta los 18 años que experimenté mi primer orgasmo mientras estaba sentada en una silla y me miraba en el espejo abierta de piernas y viendo brillar mi rajita de gusto.

Un día vi a mi padre esconder algo en el armario y decidí mirar cuando no estuviera. Resultó ser una revista pornográfica llena de escenas de sexo, mamadas, enculadas y relatos. Que gran enseñanza me hizo mi padre sin saberlo!

Esperé al siguiente día a quedarme sola. Ahora con la información de primera mano, sentí la necesidad imperante de ser taladrada por algo que tuviera el tamaño de una polla mientras me masturbaba, así que busqué en la caja de herramientas una que tuviera un buen mango.

Me fui a mi habitación, me desnudé y me senté delante del espejo, empezándome a rozar los pezones con mis dedos hasta notarlos erectos. Empecé a mirar la revista de mi padre mientras me empezaba a rozar el clítoris con la otra mano. Mi raja empezó a mojarse viendo el espectáculo maravilloso de esas imágenes, pensando que la mujer follada que estaba mirando era en realidad yo, penetrada por esa polla enorme…. Cuando estaba ya que me partía el deseo, cogí la herramienta y me fui metiendo el mango poco a poco, al principio me dolía un poquito pero me encantaba estar "llena", así que al final cabía toda.

A la vez empecé a sobarme el botoncito del placer, estuve como unos 15 minutos con el mete saca del mango y el sobeteo del clítoris hasta que llegó el clímax más violento que tuve hasta entonces, notaba los espasmos de mi vagina alrededor del mango y eso todavía me hizo explotar más, que corrida! Sentía unas ganas tremendas de chupar el mango, pero aún no me atreví.

Después de esta vez, estuve meses masturbándome con las revistas de mis padres, hasta que un día pillé a mi hermano viendo una peli porno en el video de casa. Desde entonces rebuscaba entre sus cosas hasta encontrar la peli escondida y la veía cuando estaba sola en casa. Que gustazo ver como pollas sabrosas se follaban coños lubricaditos… ya entonces me di cuenta que tanto me excitaba verlos a ellos que a ellas, me gustaban igual las escenas heterosexuales como las lésbicas, disfruté al máximo viendo una escena en que una mujer se hacía pasar por hombre y vendaba los ojos a otra mujer, le chupaba el coño, después se ponía una polla con arnés y se la follaba… al final se daba cuenta que era una mujer y no un hombre y acababa lamiéndole el coño por primera vez…

Poco a poco fui buscando cosas más grandes que meterme dentro, cuando me masturbaba, me introducía mangos de paraguas, botes pequeños de champú, botes metálicos de aspirinas, cualquier cosa que me hiciera sentir mi coñito bien lleno y que al venirme el orgasmo fuera más intenso.

Me masturbaba a diario, llegué a pensar que era una enferma, pero me daba tanto placer que no lo podía evitar. Estaba sola en casa muchas horas y veía las pelis de mi hermano sin parar.

Perdí mi virginidad con un chico a los 19, si ya sé que me desvirgué yo solita, pero la primera polla que me poseyó no es que fuera enorme (unos 17 cms), pero era considerablemente gruesa. Cuando después de lamerme mis tetas de enormes pezones y mi coñito, se dispuso a penetrarme costó muchísimo que entrara y me dolía bastante. Mi chico me dijo si quería que parara y le dije que no, quería que me taladrase duro, hasta romperme el chochito y abrírmelo bien. Desde siempre, si me quieren tener bien a punto solo te hace falta que me enseñen una buena película porno y me tienen a punto como una putita, con la raja bien lubricadita y mi clítoris bien hinchadito.

Me da igual que tipo de películas me pongan, bueno no, no me va todo, pero una vez tuve el satélite y me pasaba el fin de semana tragándome el canal porno normal, el duro y hasta el gay, no se que le veo pero también me encanta ver a 2 tíos comiéndose las pollas.

Siempre he pensado en hacer realidad mis fantasías favoritas. La primera es la que mi pareja y yo estamos follando como locos y él me está desvirgando el culo. El tumbado boca arriba y yo de espaldas a él sentada con mi culo sobre su polla, entonces hace pasar a su sorpresa, un chico negro de polla enorme que viene a insertarse en mi chochito necesitado… entre los dos me follan sin contemplaciones hasta que me corro 2 ó 3 veces y ellos me inundan a la vez de semen espeso y brillante, mezclándose entre ellos y con mis jugos.

Una vez recuperados, el negrito tiene ganas de más juerga y inicia en la sodomización a mi maridito, mi niño acaba con una pollaza insertada en su culo y gritando de dolor y placer, mientras yo le chupo su nabo tieso… me grita que a partir de ahora me tendré que poner un arnés para follármelo, que no podrá pasar sin una tranca en su culo, que las noches que jodamos no pararemos hasta hartarnos por todos los agujeritos…

Mi otra fantasía es la de hacerle el regalito yo a mi marido… a medio follar, taparle los ojos y atarlo y hacer entrar a una mujer espectacular de tetas enormes (a mi marido le encantan) que empiece a chuparle el nabo mientras piensa que soy yo. Después empezar a 4 manos y se de cuenta que hay alguien más… cuando ya lo tengamos loco de lujuria quitarle el antifaz y que vea la belleza que le regalo. Mientras todavía está atado, que vea que ella y yo nos sobamos, nos chupamos las tetas, nos ponemos en un 69 y nos comemos los coños mientras nuestras manos le acarician a él… cuando estamos las 2 a punto, la tetona se sienta sobre su polla tiesa y se folla a mi marido sin contemplaciones, mi marido me dice cuanto le gusta follarse a mi regalo, que sus tetas son deliciosas y que le ha encantado ver como me la follaba yo. Ver mi boca en un coño de mujer lo ha excitado como nunca en la vida.

Una vez se han corrido los 2, lo desatamos y me salta encima me empuja contra la pared y con su tranca aún tiesa me sube las piernas y me ensarta de una vez por mi chochete chorreante, me penetra a lo bestia, haciendo que mi cuerpo de saltos y su polla aparezca y desparezca dentro de mi coño. Mientras ella aprovecha para chuparme una teta y masturbarse con los dedos. Una vez me he corrido, los tres descansamos en la cama acariciándonos hasta dormirnos.

La verdad es que estas son las fantasías que más me gustan para llegar al orgasmo mientras me masturbo o estoy follando con mi marido. No se las he contado todavía… ¿creen que tendría que contárselo y atreverme a proponerle de hacerlas realidad?iniciado en el sexo. Comencé a masturbarme a temprana edad, pero no fue hasta los 18 años que experimenté mi primer orgasmo mientras estaba sentada en una silla y me miraba en el espejo abierta de piernas y viendo brillar mi rajita de gusto.

Un día vi a mi padre esconder algo en el armario y decidí mirar cuando no estuviera. Resultó ser una revista pornográfica llena de escenas de sexo, mamadas, enculadas y relatos. Que gran enseñanza me hizo mi padre sin saberlo!

Esperé al siguiente día a quedarme sola. Ahora con la información de primera mano, sentí la necesidad imperante de ser taladrada por algo que tuviera el tamaño de una polla mientras me masturbaba, así que busqué en la caja de herramientas una que tuviera un buen mango.

Me fui a mi habitación, me desnudé y me senté delante del espejo, empezándome a rozar los pezones con mis dedos hasta notarlos erectos. Empecé a mirar la revista de mi padre mientras me empezaba a rozar el clítoris con la otra mano. Mi raja empezó a mojarse viendo el espectáculo maravilloso de esas imágenes, pensando que la mujer follada que estaba mirando era en realidad yo, penetrada por esa polla enorme…. Cuando estaba ya que me partía el deseo, cogí la herramienta y me fui metiendo el mango poco a poco, al principio me dolía un poquito pero me encantaba estar "llena", así que al final cabía toda.

A la vez empecé a sobarme el botoncito del placer, estuve como unos 15 minutos con el mete saca del mango y el sobeteo del clítoris hasta que llegó el clímax más violento que tuve hasta entonces, notaba los espasmos de mi vagina alrededor del mango y eso todavía me hizo explotar más, que corrida! Sentía unas ganas tremendas de chupar el mango, pero aún no me atreví.

Después de esta vez, estuve meses masturbándome con las revistas de mis padres, hasta que un día pillé a mi hermano viendo una peli porno en el video de casa. Desde entonces rebuscaba entre sus cosas hasta encontrar la peli escondida y la veía cuando estaba sola en casa. Que gustazo ver como pollas sabrosas se follaban coños lubricaditos… ya entonces me di cuenta que tanto me excitaba verlos a ellos que a ellas, me gustaban igual las escenas heterosexuales como las lésbicas, disfruté al máximo viendo una escena en que una mujer se hacía pasar por hombre y vendaba los ojos a otra mujer, le chupaba el coño, después se ponía una polla con arnés y se la follaba… al final se daba cuenta que era una mujer y no un hombre y acababa lamiéndole el coño por primera vez…

Poco a poco fui buscando cosas más grandes que meterme dentro, cuando me masturbaba, me introducía mangos de paraguas, botes pequeños de champú, botes metálicos de aspirinas, cualquier cosa que me hiciera sentir mi coñito bien lleno y que al venirme el orgasmo fuera más intenso.

Me masturbaba a diario, llegué a pensar que era una enferma, pero me daba tanto placer que no lo podía evitar. Estaba sola en casa muchas horas y veía las pelis de mi hermano sin parar.

Perdí mi virginidad con un chico a los 19, si ya sé que me desvirgué yo solita, pero la primera polla que me poseyó no es que fuera enorme (unos 17 cms), pero era considerablemente gruesa. Cuando después de lamerme mis tetas de enormes pezones y mi coñito, se dispuso a penetrarme costó muchísimo que entrara y me dolía bastante. Mi chico me dijo si quería que parara y le dije que no, quería que me taladrase duro, hasta romperme el chochito y abrírmelo bien. Desde siempre, si me quieren tener bien a punto solo te hace falta que me enseñen una buena película porno y me tienen a punto como una putita, con la raja bien lubricadita y mi clítoris bien hinchadito.

Me da igual que tipo de películas me pongan, bueno no, no me va todo, pero una vez tuve el satélite y me pasaba el fin de semana tragándome el canal porno normal, el duro y hasta el gay, no se que le veo pero también me encanta ver a 2 tíos comiéndose las pollas.

Siempre he pensado en hacer realidad mis fantasías favoritas. La primera es la que mi pareja y yo estamos follando como locos y él me está desvirgando el culo. El tumbado boca arriba y yo de espaldas a él sentada con mi culo sobre su polla, entonces hace pasar a su sorpresa, un chico negro de polla enorme que viene a insertarse en mi chochito necesitado… entre los dos me follan sin contemplaciones hasta que me corro 2 ó 3 veces y ellos me inundan a la vez de semen espeso y brillante, mezclándose entre ellos y con mis jugos.

Una vez recuperados, el negrito tiene ganas de más juerga y inicia en la sodomización a mi maridito, mi niño acaba con una pollaza insertada en su culo y gritando de dolor y placer, mientras yo le chupo su nabo tieso… me grita que a partir de ahora me tendré que poner un arnés para follármelo, que no podrá pasar sin una tranca en su culo, que las noches que jodamos no pararemos hasta hartarnos por todos los agujeritos…

Mi otra fantasía es la de hacerle el regalito yo a mi marido… a medio follar, taparle los ojos y atarlo y hacer entrar a una mujer espectacular de tetas enormes (a mi marido le encantan) que empiece a chuparle el nabo mientras piensa que soy yo. Después empezar a 4 manos y se de cuenta que hay alguien más… cuando ya lo tengamos loco de lujuria quitarle el antifaz y que vea la belleza que le regalo. Mientras todavía está atado, que vea que ella y yo nos sobamos, nos chupamos las tetas, nos ponemos en un 69 y nos comemos los coños mientras nuestras manos le acarician a él… cuando estamos las 2 a punto, la tetona se sienta sobre su polla tiesa y se folla a mi marido sin contemplaciones, mi marido me dice cuanto le gusta follarse a mi regalo, que sus tetas son deliciosas y que le ha encantado ver como me la follaba yo. Ver mi boca en un coño de mujer lo ha excitado como nunca en la vida.

Una vez se han corrido los 2, lo desatamos y me salta encima me empuja contra la pared y con su tranca aún tiesa me sube las piernas y me ensarta de una vez por mi chochete chorreante, me penetra a lo bestia, haciendo que mi cuerpo de saltos y su polla aparezca y desparezca dentro de mi coño. Mientras ella aprovecha para chuparme una teta y masturbarse con los dedos. Una vez me he corrido, los tres descansamos en la cama acariciándonos hasta dormirnos.

La verdad es que estas son las fantasías que más me gustan para llegar al orgasmo mientras me masturbo o estoy follando con mi marido. No se las he contado todavía… ¿creen que tendría que contárselo y atreverme a proponerle de hacerlas realidad?

domingo, 12 de abril de 2015


!tomar un linda masturbación con mis hermosos deditos divertido....verdad!

jueves, 29 de enero de 2015

El Disfraz De Colegiala Fue Todo Un Exito









Me levanté más cachonda que de costumbre y, mientras me masturbaba, iba pensando en él, no se porque pero se estaba convirtiendo en una pequeña obsesión, pensaba en follármelo, en que me comiera, en comerse, ¡en lo que fuera! y la verdad es que cada vez me estaba gustando más el rollo este de la colegiala...

Me fui de compras sin pensarlo mucho y fui decidida a buscar una faldita de cuadros roja y negra, sabía que esos colores le gustarían más. Volví a casa, me quité el tanga, me subí a los tacones, me puse la faldita nueva, la camisa y un abrigo encima puesto que ya estaba llegando el frío y, además, mi atuendo de colegiala porno llamaría un tanto la atención.

Fui decidida a su casa, sin avisar, la última vez había estado realmente bien, pero yo no me conformaba con eso, quería mucho más y sabía que él me lo iba a dar. Cuando llegué a su puerta, le envié un mensaje al móvil:

-Estoy en tu puerta y quiero sexo.

-Estoy con mi novia, dame una hora.

-Échala ahora.

Me quedé disimulando en la puerta como si esperará a alguien, y su novia no se hizo esperar, al minuto salía corriendo con cara de muy enfadada, cosa que me gustó y no pude reprimir mi sonrisa con descaro le di los buenos días y entré.

Antes de que me diera tiempo a abrir la puerta él ya me abrió, me dijo que esperaba que almenos valiera la pena, no le dejé hablar más y tiré mi abrigo al suelo, seguidamente cerré la puerta.

-Esta vez quiero sexo y lo quiero ya, así que cúrratelo.

Sin esperarlo me cogió con sus brazos fuertes que tanto me ponían -realmente se le notaba mucho el gimnasio- y me dejé llevar. Del bolsillo se sacó unas esposas y me las puso en las muñecas, me cogió a pulso tumbándome en la mesa del comedor tirando todo al suelo. Me arrancó la camisa de una sentada y empezó a recorrer mis pechos, a la vez que con su lengua jugueteaba con mi piercing del pezón. Iba jugando, pero yo necesitaba mucho más, le subí la boca hacia mi cuello mientras le suplicaba casi que me lo comiera. Me miró y sonrió:

-Pensaba que nunca me lo dirías, pero déjame a mí, se lo que hago.

Me ponía malísima, no sabía porqué pero solo con rozarme ya notaba como me iba corriendo. Fue bajando de nuevo a mi pecho y me mordió los pezones, otra vez esa extraña sensación de dolor y placer a la vez, me encantaba, cada vez estaba más mojada. Empezó a cogerme con fuerza los pechos y a lamerme entera estaba cachondísima y no paraba de gemir, realmente estaba disfrutando más que nunca, y el hecho de que él mandará me ponía aun más, yo me limitaba a recibir, para algo me había puesto las esposas, no?

Fue bajando más mientras me lamía y mordía poco a poco, llegó al ombligo y subió sus manos que fuertemente me agarraban de nuevo los pechos, bajó un poco más pero sin llegar a mi sexo. Mmmmm que dulce tortura.

Mientras seguía con mis tetas, una mano suya bajó y me subió la falda, empezó a tocarme con un dedo, después fueron dos, mientras me comía el clítoris, me comía con ganas, como nunca me lo había hecho, mis gemidos se difundieron por todo el bloque, no podía parar de gritar, me estaba muriendo de placer y en ese momento sí que me corrí y mucho. Me preguntó si quería parar, pero yo le contesté que esto solo acababa de empezar.

Me levanté con las manos esposadas, ya que no me había atado a nada en concreto, y lo rodeé con mis brazos, empecé a besarle con ganas, cuando de golpe me apartó y me dijo que si mandaba él, él seria quien llevase las riendas, no me negué en absoluto, así que le deje que continuase con su trabajo.

Sacó mis brazos de su cuerpo y esta vez sí me ato a una silla de manera que me quede en pompa encima de la mesa y sin poderme mover. Únicamente llevaba puesta la falda y así que en esa posición podía verme todo, todo.

-Te has corrido putita, eh pues yo aun no, así que te tendré que castigar un poco…

Antes de acabar la frase ya me había dado el primer azoté y volví a gemir de placer, esta vez si que estaba yendo justo como necesitaba, me dio otro y gemí más fuerte, de golpe no lo sentí así que me giré y vi como se ponía delante de mí. Se puso a masturbarse en mi cara, le pedí que me la metiera en la boca que quería volver a sentir su polla en mi boca. No contento con ello, me dio un pollazo y me la dejó marcada, sentí como me corría lentamente. Me la metió en la boca sin avisar y casi me atraganto, se la comía y no paraba de mirarle a la cara, me encantaba verlo así de cerdo, mandándome y haciendo de mi suya. De golpe me la sacó y dijo que ya era hora de follar, después de tantos años haciendo el tonto y que esta vez comprobaría si de verdad era multiorgásmica o no- solo que él no sabía que ya me había corrido almenos dos veces, aunque podrían haber sido más ya que perdía la noción de todo con su polla-.

Giré mi cabeza mientras él volvía a mi culo, me dio un azote y me la metió. Bufff había esperado tanto tiempo ese momento y al fin había llegado, incluso se me cerraron los ojos del gusto y me salió un leve gemido totalmente involuntario.

Subió el ritmo y cada vez me follaba más y más rápido, en algún momento pensé que me iba a romper el coño, no paraba de gemir y de chorrear, mientras él de vez en cuando me soltaba un cachete en el culo, cosa que me hacía gemir más fuerte y chorrear aun más.

-Estoy apunto, dame más

-Cállate, que aquí solo mando yo

Y se retiró, pensé en matarle cuando saco mi polla de dentro mío, pero no me podía mover, me dijo:

-Ahora me la volverás a comer

Y me la metió en la boca de nuevo. Su polla estaba llena de mis líquidos y me volvía loca, se la comía y comía sin parar, de hecho fue la primera vez que me tragué una polla entera, noté como a él también le empezaba a salir líquido preseminal y aun recuerdo lo rico que estaba, me encantaba tragarme todo lo que salía de él. Una vez más le supliqué que me follará, pero esta vez no se hizo derogar. Volvió a mi culo y empezó a esparcir mi líquido por mi culo, me estaba pringando entera, no tenía muy claro lo que hacía hasta que me la metió y empezó a meterme un dedo en el culo, me giré sorprendida porque no me lo esperaba pero obviamente a mí eso también me gustaba y mucho.

Estaba totalmente cachonda y no podía recibir más placer estaba en el cielo encima de aquella mesa sin moverme, creo que nunca había estado tan quieta en toda mi vida, no me quejaba, no me movía, solo gemía y disfrutaba sin parar.

El ritmo volvió a acelerarse sin parar y le grité que si no me dejaba a medias haría todo lo que él quisiera y cuando quisiera, eso le debió gustar ya que me dio más fuerte y con más ganas hasta que al final extasiada me derrumbe en un gran gemido.

Me había corrido más de lo que nunca en vida, siempre recordaré ese polvo como el mejor de mi vida, a mí que siempre me había gustado mandar y que con él no tenía voto alguno hacía que perdiera la cabeza.

Estaba muy relajada e incluso muy cansada, me la sacó y me giré porque sabía que la cosa no iba a terminar ahí, me miró con cara de cómplice y me la metió en el culo de golpe, este nuevo gemido fue más doloroso pero sin dejar de ser placentero. Al escucharme se me puso a masturbarme mientras me daba por culo, solo puedo decir que este día nunca se me olvidará…